Entrevista de la revista EINES con José Antonio Egido

Desde el año 2011 Siria viene sufriendo una agresión extranjera desde distintos frentes: militar, diplomático, económico, mediático… se ha tratado de criminalizar la figura del Presidente Bashar al Assad, ha habido un bloqueo económico, se han financiado a grupos armados opositores a Damasco y ha habido un acoso mediático constante.

En ese contexto, y a pesar de que muchos analistas internacionales vaticinaban una pronta caída del Gobierno, el Ejército Árabe Sirio, con el apoyo de Rusia y otros actores determinantes de la región como Hezbollah o Irán, han sido capaces de derrotar al Estado Islámico y contener a la coalición encabezada por Estados Unidos, que buscaba ‘balcanizar’ el país y forzar la salida de al Assad para establecer un Ejecutivo ‘títere’ afín a los intereses imperialistas en la región.

Para analizar la evolución de los acontecimientos en Siria, la Revista Eines entrevista a José Antonio Egido, politólogo y sociólogo, autor del libro “Siria es el centro del mundo”.

¿Qué ha supuesto la victoria siria en el tablero geoestratégico internacional?

En 2016 el Ejercito Árabe Sirio y las milicias populares agrupadas en el Ejército Nacional de Defensa respaldados por las fuerzas armadas de Rusia e Irán y Hezbollah de Líbano además de por milicias árabes y musulmanas han avanzado decisivamente en la derrota del terrorismo enviado por las potencias imperialistas para invadir y destruir la Siria revolucionaria y antiimperialista de Bashar al Assad.

Hoy mismo (28 de diciembre 2017) se anuncia la caída de la bolsa de Beit Jin de los bandidos de Al Qaeda junto a los Altos del Golán ocupados por Israel que actuaban en complicidad con los sionistas. La provincia de Idlib y parte de la de Hama y la Ghoutta Oriental en la provincia de Damasco siguen en manos de las distintas fracciones terroristas que han derribado un caza sirio hace pocos días con un lanzamisiles norteamericano. La liberación total del territorio sirio y la victoria completa de la República Árabe Siria aún no ha sido proclamada y esperemos que llegue lo antes posible. El cambio en el tablero de confirmarse ésta seria radical: por primera vez desde la invasión de Panamá en 1989 los EE.UU. fracasarían en su intento de invadir y destruir un país independiente. Sería el inicio del ocaso de la hegemonía arrogante del imperialismo norteamericano-europeo y de su brazo armado, la OTAN. Pero el movimiento de solidaridad debe seguir apoyando el esfuerzo del pueblo de Siria y de sus aliados para imponer la paz, unidad y soberanía plena sobre su territorio e iniciar la reconstrucción completa de un país devastado por casi 7 años de guerra total: militar, terrorista, sanciones y propaganda.

El 27 de diciembre el Jefe del Estado Mayor ruso, el general Valeri Guerásimov, denunció que Estados Unidos está entrenando a mercenarios en las bases militares que tiene en Al Tanf y Al Shaddadi. ¿Podemos decir que el Estado Islámico ha sido definitivamente derrotado? ¿Seguirán determinadas potencias alimentando esta ‘bestia’?

Los Estados Unidos tienen 2.000 soldados invadiendo el norte de Siria, según Reuters y la CNN, para impedir la victoria total de este pueblo heroico porque sabe perfectamente lo que acabamos de decir: esta victoria es la derrota estratégica no solamente de los EE.UU. y de la OTAN sino de sus peones locales: Israel y Arabia Saudí y un mayor alejamiento de su tradicional aliado turco que amenaza con salirse de la OTAN. El “Estado Islámico” ha perdido casi todo el territorio en Siria, pero estas redes criminales se han extendido por Asia, África y Europa y son un peligro para la Humanidad. Es lo mismo que pasó con Al Qaeda de donde proviene esta nueva hidra terrorista, que a su vez fue creada por el antiguo colaborador saudí de la CIA Bin Laden. Las potencias lideradas por EE.UU. han sacado mucho beneficio geopolítico de la creación y financiación de las redes terroristas del islamo fascismo desde la “Operación Ciclón” de la CIA en los años 80 y dejarán de apoyarlas cuando ya no les resulte útil. No olvidemos que gracias a dichas redes el imperialismo restauró el capitalismo en la URSS (particularmente en el Cáucaso y Centro Asia) y Yugoslavia y destruyó el Afganistán democrático, el Irak de Saddam y la Libia revolucionaria.

Ante esta nueva situación, ¿cuál es el papel que van a jugar las fuerzas kurdas en el norte de Siria tras la derrota del Estado Islámico? ¿Se mantendrá la alianza estratégica con Washington?

Las fuerzas kurdas de YPG están jugando un papel bien negativo al crear un frente con terroristas del mal llamado “Ejército Sirio Libre” (SDF) y ponerse al servicio de los planes de Washington de impedir la liberación completa de Siria. Estas fuerzas han invadido zonas árabes del Éufrates ricas en petróleo y parecen ser el nuevo plan del Pentágono una vez derrotados los terroristas del “Estado Islamico” (E.I.), Al Qaeda, Hermanos Musulmanes. Estas fuerzas han expulsado a E.I. de la ciudad de Rakka con el propósito de impedir su liberación por el Ejercito Árabe Sirio. Lo contradictorio de querer libertades nacionales, pero poniéndose a las órdenes de los imperialistas lo hemos visto en otros escenarios: las repúblicas bálticas, Chechenia y Daguestán, Croacia y Bosnia, los kurdos reaccionarios del PDK de Irak,…. El PYD y su brazo armado las YPG parecen querer jugar sus cartas a la vez con los EE.UU y Rusia. Juego muy peligroso en el que pueden quemarse.

Estos últimos años varios países del mundo árabe han perdido su soberanía debido a las intervenciones imperialistas: Es el caso de Afganistán (2001), Irak (2003) o Libia (2011). Yemen se encuentra desde 2015 resistiendo a los bombardeos saudíes que cuentan con el apoyo de la Casa Blanca. ¿Qué factores explican que Siria haya sido capaz de resistir a semejante agresión?

Para empezar Afganistán no es árabe, pero si musulmán. Citaría asimismo a la parte musulmana de Bosnia-Herzegovina y de Kosovo que también han perdido su soberanía y son neocolonia de la OTAN. Siria ha resistido por la combinación de dos factores: uno interno y otro externo. El interno tiene que ver con la capacidad que ha tenido el Partido Baas Árabe Socialista de preparar desde los años 70 las condiciones para una guerra total contra una agresión imperialista, sionista y reaccionaria. Preparativos no solamente militares sino económicos, políticos, institucionales, culturales y sociales. El presidente Bashar al Assad, líder actual de este partido, ha podido aglutinar a todo el pueblo sirio en todos sus componentes religiosos, étnicos, sociales y tribales para enfrentar la invasión de un gran ejército terrorista desde finales de 2011. En el factor externo ha sido fundamental la intervención militar rusa desde setiembre de 2015 combinada con la de la Guardia Revolucionaria iraní y asesores militares iraníes y de Hezbollah además de milicias de voluntarios árabes y musulmanes.